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LA MUERTE SÚBITA SE PUEDE PREVENIR
HAY QUE DETECTAR A TIEMPO SIGNOS QUE ALERTAN

El Ministerio de Salud de la Nación estima que uno de cada diez argentit muere a causa de la llamada muerte súbita. Quiénes son más propensos i padecerla, por qué se produce y cómo puede prevenirse.

Corno su nombre lo indica, la muerte súbita consiste en el falle­cimiento repentino, rápido e in­esperado de una persona aparentemente sana. No es una enfermedad, sino que es una muerte natural que ocurre instan­táneamente o dentro de la primera hora desde el comienzo de los síntomas. Se produce por la pérdida abrupta de la función cardiaca, la cual se interrumpe bruscamente y, en muchos casos, sin pre­vio aviso. Cuando esto sucede, el corazón deja de bombear sangre al cerebro y al organismo, lo que produce la muerte casi inmediata de la persona.
 
GRUPOS DE RIESGO
La muerte súbita es más frecuente en hombres que en mujeres y en personas mayores de 50 años. También es frecuen­te en pacientes portadores de ciertas enfermedades cardiovasculares, como la enfermedad coronaria con antecedente de infarto de miocardio. En general, estas personas pueden sufrir en evento de este tipo luego de los 35 años edad. También constituyen un grupo de riesgo quienes padecen ciertas enfermedades de las válvulas cardíacas, afecciones del músculo cardíaco, enfermedad de Cha- gas y diversas afecciones congénitas más raras que, en general, son producidas por anormalidades a nivel molecular en la conformación del corazón. Otro grupo de riesgo lo constituyen los bebés. Si bien el riesgo se extiende des­de el nacimiento hasta el primer año de vida, se estima que el 90% de las muer­tes se producen antes de los seis meses. Cuando este evento se presenta en este grupo, se denomina Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).
 
En los niños y jóvenes -muchas veces deportistas- la prevalencia de muerte súbita es baja y se debe en su mayoría a alteraciones cardiovasculares congénitas estructurales.
 
SÍNTOMAS
Mientras que existen casos en los q muerte súbita se produce sin ningúi so previo, hay otros casos donde lo; tomas que aparecen no necesarian son constantes y, en general, no se longan por más de una hora. Estos algunos signos previos:
  • Mareos.
  • Palpitaciones.
  • Síncope (pérdida de la conciencia rápida y espontánea recuperación).
  • Falta de respiración u opresión en el pecho.
 
ASÍ PUEDE PREVENIRSE
Para prevenir un episodio de muerte bita, los especialistas recomiendan primer lugar, adoptar las medidas de vención habituales:
  • Llevar una alimentación saludab baja en grasas.
  • Hacer actividad física frecuente (no me de 150 minutos semanales de ejercicio rábico repartidos en cuatro sesiones).
  • No fumar ni tomar alcohol.
  • Evitar el sobrepeso.
  • Reducir el estrés.
 
También es importante realizar los chequ médicos de rutina, que incluyan análisis laboratorio, examen físico, electrocardiog ma, ecocardiograma y ergometría, así co un examen genético para evidenciar alguna anormalidad a nivel cardiovascular. También resulta fundamental hacer un chequeo cardiológico antes de iniciar la práctica de una actividad física y repetirlo en el plazo que el médico lo indique. De este modo se pueden detectar y prevenir alteraciones que pueden desencadenar un episodio de muerte súbita. En caso de detectar una cardiopatía predisponente en alguno de estos estudios de rutina, una de las medidas preventivas puede ser evitar el esfuerzo físico. También existen muchos medicamentos que logran prevenir las complicaciones y, en algunos casos, se puede recurrir a ciertas medidas médicas o quirúrgicas. Por otra parte, si existe un antecedente de muerte súbita en la familia, es fundamental realizar estudios a todo el grupo familiar.
 
CÓMO ACTUAR ANTE UNA EMERGENCIA
Cuando un cuadro de muerte súbita acontece, el 80 por ciento de las víctimas se encuentra acompañada de familiares, amigos o compañeros de trabajo. En estos casos, la intervención inmediata puede ser la clave para salvarle la vida. Cuando una persona cae al suelo y no respira, se deben seguir los siguientes pasos:
Ponerla en una posición en donde se libere la vía respiratoria, porque se puede estar ahogando. Tomar el pulso y ver si respira. Llamar de inmediato a un servicio de emergencias.
Realizar una respiración asistida y un masaje cardíaco.
Los mecanismos básicos de resucitación cardíaca pueden brindar un corto tiempo para que el servicio de emergencias llegue al lugar y pueda asistir a la persona. También puede resultar muy útil el uso de un desfibrilador automático externo.
 


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