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ANEURISMA
10 CLAVES QUE HAY QUE CONOCER

Se trata de una enfermedad que ocurre en el cerebro y que, si no es tratata a tiempo, puede desencadenar la muerte.

Un aneurisma es una dilatación anormal de una arteria cerebral, que podemos imaginar como una especie de globo que sale de la pared del vaso arterial.
Son producto de una debilidad de la pared arterial, generalmente congénitos (es decir, presentes desde el nacimiento). Aunque también se pueden asociar a algunas enfermedades del tejido conectivo o a la poliquistosis renal.
Son levemente más frecuentes en las mujeres que en los hombres y la edad de mayor incidencia es entre los 35 y 60 años aproximadamente.
Los aneurismas pueden presentar diferentes tamaños: desde los llamados pequeños de unos pocos milímetros, hasta los gigantes que superan los 25 milímetros.
Algunos de los factores que aumentan la posibilidad de su ruptura son el alcoholismo, la hipertensión arterial y el tabaquismo.
El síntoma más frecuente de su ruptura es la cefalea intensa, llamada en estallido. Los pacientes refieren a esta cefalea como el peor dolor de cabeza que tuvieron en su vida. Otras manifestaciones también pueden ser: vómitos, somnolencia, dificultad para comunicarse o para movilizar los miembros, y visión doble.
Algunas veces hay un pequeño sangrado que antecede a una hemorragia más importante, llamado centinela, que muchas veces genera síntomas de alerta como cefalea.
Ante el diagnóstico o la presunción que un paciente posee un aneurisma cerebral se debe concurrir de inmediato a una consulta con un especialista. En el caso que haya manifestaciones más graves, deberá recurrir a un centro de urgencia.
El diagnóstico preciso se realiza con el estudio de los vasos cerebrales, por medio de procedimientos de alta complejidad como la angioresonancia, la angiotomógrafia y la angiografía digital.
Frente al diagnóstico de un aneurisma cerebral, estos se pueden tratar por vía endovascular a través de los vasos sin la apertura craneal, desde el interior de la arteria. Este tratamiento consiste en “ocluirlo” con diferentes materiales y que la sangre no ingrese en su interior. Otra alternativa posible es la cirugía convencional en la que se realiza el “clipado del aneurisma” y se lo excluye de la circulación arterial.
Algunas veces por su tamaño o ubicación, pueden no requerir tratamiento y sólo se realizan controles con estudios de imágenes.
Si bien los aneurismas no se pueden prevenir, sí se puede actuar sobre los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de su ruptura: el tabaquismo, la hipertensión y el alcoholismo.

Aproximadamente el 5% de la población tiene algún tipo de aneurisma en el cerebro, pero sólo un pequeño número causa síntomas o ruptura, según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
 

Dr. Cristian Fuster, Neurocirujano
MN: 99838
Jefe de Neurocirugía de la Fundación Favaloro.

Fuente: Diario de la Salud

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