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EL HUMO
PERJUDICIAL PARA LOS PULMONES

Una de las enfermedades más «crecientes en el éstos últimos años en todo el mundo y que tiene al tabaco como uno de sus aliados es el EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), la cual puede desembocar en la muerte pero que con un correc­to tratamiento puede ser llevada adelante sin problemas. Los números indican que en nuestro país afecta a 2,5 millones de personas y a nivel mundial, esa cifra trepa a 251 millones de casos, según los datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque no hay que caer en pánico y existen medidas para prevenirla. La doctora María Valeria El Haj (M.N. 99.291) la definió como «una enfermedad pulmonar progresiva, caracterizada por una reducción persistente del flujo de aire que ocasiona disnea (dificultad respiratoria). En un comienzo está asociada a las situaciones de esfuerzo pero va aumentando y expandiéndose con el paso del tiempo».
El tema del EPOC es que si no se diagnostica, predispone a padecer exacerbaciones, llegando a ser mortal, además, esta enfermedad se confirma con una prueba diagnóstica simple, llamada espirometría, que mide la cantidad y la velocidad del aire inspirado y espirado.

¿Cómo tratarlo?
Cabe destacar, que la EPOC incide por igual en ambos sexos, y si bien es incurable, un tratamiento farmacológico adecuado y la fisioterapia pueden aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de defunción. En algunos casos, se indican corticosteroides inhalados y broncodilatadores. Dependiendo del cuadro general, en ocasiones también se recomienda la aplicación de vacunas contra la gripe y neumonía y el uso de oxígeno suplementario.
En tanto, la pérdida de capacidad física y el desarrollo habitual de las tareas provocan alteraciones emocionales, por lo cual, el apoyo psicológico/familiar es muy necesario, al igual que la rehabilitación física. «Entre las patologías que se asocian a esta enfermedad se encuentran la bronquitis crónica, caracterizada por la presencia de tos con expectoración durante al menos tres meses al año por más de dos años, y el enfisema, definido por la pérdida de la elasticidad pulmonar, destrucción de las estructuras que soporta el alvéolo y destrucción de capilares que suministran sangre al alvéolo», agregó la profesional.
A la hora de saber cuáles son las causas, hay que decir que la principal es la exposición al humo del tabaco (tanto fumadores activos como pasivos), en tanto, otros factores de riesgo que se pueden considerar son la contaminación del aire tanto en el interior como en el exterior, y la exposición laboral a polvos y productos químicos (vapores y gases), así como antecedentes de enfermedades respiratorias en la infancia.

Síntomas
Los síntomas más habituales son la disnea (dificultad para respirar), la tos crónica y la expectoración (con mucosidad). A medida que avanza el EPOC, estos síntomas se hacen más frecuentes apareciendo hasta incluso en reposo, y teniendo que dormir en posición semisentada, lo cual dificul­ta la rutina diaria de la persona, apareciendo dolor de cabeza, insomnio y fatiga.
Además, los pacientes sufren exacer-baciones, es decir, episodios más intensos de disnea, tos y expectoración, que pueden durar de días a semanas, estos episodios pueden ser muy incapacitantes, requieren atención médica de urgencia (incluso hospitalización) y en ocasiones, pueden ser mortales. La forma de diagnosticar la EPOC por ahora es la espirometría y la principal prevención es no exponerse al cigarrillo, es decir, no fumar. Con lo cual, es recomendable asistir al médico ante cualquier duda.


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