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Archivo: Marzo 2019

ARTROSIS Y ARTRITIS
LAS DIFERENCIAS ENTRE ESTAS ENFERMEDADES REUMÁTICAS

Muchas personas suelen confundir la artrosis con la artritis, pero, si bien ambas son enfermedades reumáticas, tanto sus causas y síntomas como sus diagnósticos y tratamientos son diferentes. Los huesos no se friccionan, ya que están recubiertos por un tejido cartilaginoso, firme y elástico, y las propiedades de este tejido y las del líquido sinovial permiten «almohadillar y lubricar» las articulaciones, facilitando su desplazamiento. En la artrosis, el cartílago se degenera de manera progresiva y lenta, produciendo un daño mecánico, y forma lo que se conoce como «picos de loro», o sea, sobrecrecimientos del hueso o quistes.
La doctora Alejandra Babina (M.P. 18952 y jefa de Reumatología del Hospital Italiano de Córdoba), expresó que «esta enfermedad crónica puede presentar algún grado de inflamación e hinchazón. Algunos factores que pueden favorecer su aparición son: el envejecimiento, el sobrepeso, la sobrecarga y la predisposición genética». Las mujeres tienen mayor posibilidad de presentar artrosis de manos y rodillas, a diferencia de los hombres, en quienes es más frecuente la artrosis de cadera. En tanto, la artritis reumatoidea produce un daño inflamatorio. Si bien es una enfermedad reumática crónica, difiere mucho de la artrosis ya, que es autoinmune y, aunque afecta principalmente las articulaciones, puede comprometer otros órganos del cuerpo. «El sistema inmune deja de reconocer nuestros tejidos y, en consecuencia, produce una respuesta inflamatoria defensora; Por ello aparecen el dolor, la hinchazón y la rigidez en las articulaciones. Si no es tratada a tiempo, produce destrucción de las articulaciones, discapacidad física y alteración de la calidad de vida», aseguró la doctora.

Síntomas
«La rigidez por la mañana, dolor e hinchazón articular son los principales síntomas de la artritis reumatoidea. Algunos pacientes también pueden presentar debilidad generalizada, fatiga y, con menor frecuencia, fiebre. Pueden pasar dos o tres horas hasta lograr movilizarse con más soltura, necesitando ayuda de otra persona o de un objeto para incorporarse. A medida que pasan las horas, los síntomas disminuyen, permitiendo el movimiento, pero retornan nuevamente tras el reposo prolongado. En cambio, la artrosis, que afecta a menos articulaciones, se presenta con dolor y rigidez hacia el final del día, tras el uso y la sobrecarga. Dependiendo de la articulación comprometida y la etapa de la enfermedad, pueden aparecer crujidos e inflamación».
El diagnóstico de la artrosis se determina a través de la evaluación clínica de los síntomas y del examen físico, a diferencia del de la artritis, que requiere de estudios de sangre y de radiología y/o ecografía. Babini afirmó: «Hace veinte años veíamos diez sillas de ruedas en la sala de espera. Hoy, gracias a la difusión de información, los pacientes entienden la importancia de consultar ante los primeros síntomas para recibir un diagnóstico temprano y, así, un tratamiento adecuado».

Tratamiento
«Para controlar el dolor de la artrosis utilizamos analgésicos y antiinflamatorios. Podemos trabajar en la corrección de la postura, indicar rehabilitación y aumentar la tonicidad muscular para mejorar el movimiento de la articulación», puntualizó la experta. El progreso de la enfermedad no puede detenerse, pero sí controlarse. «En la artritis, la inflamación se trata con medicación específica modificadora de la enfermedad para corregir el daño inmunológico que provoca y, así, frenar la evolución. Si no se logran resultados mediante drogas de tipo sintético, debemos avanzar con la utilización de biológicos o pequeñas moléculas», finalizó la especialista.
 


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