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Archivo: Noviembre 2018

PÉRDIDA AUDITIVA
EL RIESGO DE UN MAL QUE AFECTA A TODA LA POBLACIÓN

Los estímulos de la vida cotidiana pueden afectar la capacidad auditiva de las personas. Una obra en construcción, las bocinas de los autos o escuchar música muy alta por auriculares son sólo algunos ejemplos, es importante conocer los efectos que pueden producir en el oído humano y prevenir las consecuencias de la exposición a los ruidos. Conocida también como hipoacusia, la pérdida parcial de la audición, ya sea leve o profunda puede afectar a uno o ambos oídos. Se considera como tal cuando el umbral de audición es igual o mayor a 25 decibelios. En estos casos, las personas pueden manifestar dificultades para escuchar ruidos leves o sostener una conversación, y es de suma importancia no demorar la consulta con un profesional para que evalúe la gravedad de la situación.

NO SÓLO LA EDAD INFLUYE

Según un estudio realizado por Gaes Centros Auditivos a residentes de CABA, GBA, Rosario y Ciudad de Córdoba, el 62% de la población cree que la pérdida auditiva está relacionada con la edad. Es común que al envejecer se produzca una disminución de la capacidad auditiva, pero éste no es el único motivo. La exposición a sonidos excesivamente elevados de forma sostenida en el tiempo, por ejemplo aquellos trabajos en fábricas con maquinaria ruidosa o un conductor de colectivos, puede reducir la audición en diferentes grados. Las infecciones no tratadas y la tendencia a escuchar música por auriculares a niveles altísimos también pueden afectar los oídos.

PREVENCIÓN

Cuando una persona se expone a ruidos elevados de forma constante o sufre alguna infección auditiva, tarde o temprano puede repercutir en su audición. El primer paso para prevenir futuras complicaciones puede ser la reducción en el uso de tecnología (música, televisor, computadora, tablet, etc.) a volúmenes mayores a 90 decibeles y disminuir, en la medida de lo posible, exponerse a ruidos molestos. En el caso de las personas que por motivos laborales corran más riesgos, es necesaria la protección auditiva como tapones o auriculares que amortigüen el ruido, así como también realizar visitas regulares a un profesional. La detección e intervención temprana son vitales para minimizar las consecuencias de la pérdida de audición. Las personas expuestas a factores de riesgo deben estar atentas para identificar cualquier molestia. En el caso de los más pequeños es muy importante detectar las hipoacusias cuanto antes, aún cuando se trata de una leve. Mientras se genere un diagnóstico cuanto antes, más rápido se realizará el tratamiento adecuado, la adecuación al medio y la estimulación correspondiente. De lo contrario, el lenguaje y el aprendizaje del niño se puede ver afectado. Por último, se debe tener especial atención a la limpieza regular del conducto auditivo para evitar la aparición de infecciones como la otitis, que pueden evolucionar hacia un cuadro que ponga en riesgo la capacidad auditiva si no se tratan a tiempo y por un profesional.

CAUSAS

• Presbiacusia: la disminución de la audición por envejecimiento. La exposición de por vida a ruidos ambientales pueden desgastar lentamente la mecánica de los oídos.
• Los medicamentos: algunos productos poseen como efecto secundario la pérdida auditiva.
• Enfermedades: las afecciones cardíacas, presión arterial alta y diabetes puede poner en riesgo los oídos. También el sarampión, la meningitis o las paperas.
• Infecciones: además de la otitis, la cera puede bloquear los canales auditivos
Jimena Golender

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