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ESTRABISMO, UN TÉRMINO TAN DESCONOCIDO COMO NORMAL
Esta patología es común en los bebés menores de tres meses.

Ante la llegada de un bebé a la familia, los padres mezclan sensaciones de felicidad con miedos, con cientos de preguntas que se irán respondiendo sólo con el tiempo. Algunos tienen la experiencia de un primer hijo, mientras que otros están recorriendo un terreno completamente nuevo, donde todo es desconocido. Por eso, la preocupación y la angustia son dos términos muy comunes en esta etapa crucial como son esas primeras semanas y meses de la vida de un pequeño.
Uno de los tantos puntos que preocupa a los padres surge cuando perciben que sus bebés no fijan la mirada correctamente e incluso desvían por momento los ojos, una situación por demás común, pero que no deja de asustar a los papes. Por eso mismo, muchos creen que puede ser algún problema ocular, por lo que recurren inmediatamente al pediatra, en la búsqueda de urgentes respuestas.

Bien frecuente
Sin embargo, este hecho que inquieta, asusta y preocupa muchísimo a los papis resulta algo que debe tomarse con calma. Al respecto la doctora María Ximena González (MN 19.004), médica de planta del servicio de oftalmología del Hospital Italiano de Buenos Aires, explicó que esto «es normal y bastante frecuente», especialmente en los dos primeros dos o tres meses de un bebé. En este sentido, puede ocurrir que desvíen los ojos tanto hacia adentro, lo que se llama convergencia o hacia afuera, que se denomina divergencia. «Generalmente estas desviaciones no son permanentes, sino que se observan de forma intermitente», agregó la especialista.
Y agregó que «es común observar desviación divergente (hacia afuera) cuando los niños recién se despiertan o cuando se están por quedar dormidos. También es normal observar que los más pequeños mueven los ojos de forma poco coordinada o realizan convergencias exageradas al observar objetos cercanos e incluso al mirarse sus propias manos».

Facultades inmaduras
Este mal, al que médicamente se lo denomina estrabismo, «sucede en los primeros meses de vida» cuando «la mayoría de las capacidades visuales de un bebé no han madurado por completo. Este tiempo de maduración es igual tanto en niños como en niñas. En bebés que fueron prematuros podemos esperar una maduración en la motilidad ocular un poco más lenta», sostuvo la Doctora González.
Lo más importante -y que debe tranquilizar a los papás- es que esta desviación se irá corrigiendo con el correr del tiempo y el bebé conseguirá alinear sus ojos y fijar la mirada correctamente de manera espontánea. De todas maneras, es importante tener en cuenta que es frecuente la asociación hereditaria de esta patología.

El momento de hacer una consulta
¿Qué pasa si esta desviación persiste más allá de los tres meses? En primer lugar, aseguró la Doctora María Ximena González, «es de suma importancia realizar una consulta oftalmológica para descartar cualquier alteración en la maduración visual del niño o una verdadera desviación».
Entonces, señaló la profesional, sólo en estos casos, «puede ser considerado patológico».
Pasados los primeros meses desde el nacimiento también «solemos recibir consultas sobre posibles desviaciones oculares en los niños ya que los papá notan asimetría o diferencia en la apariencia de un ojo u otro al moverse hacia los lados», agregó.
Esta apariencia de desviación se llama «pseudoestrabismo». Generalmente esto sucede porque la piel del pliegue interno de los párpados puede ser amplio y se asocia a menudo con un amplio puente nasal plano (pliegues del epicanto). Estas características contribuyen a una apariencia de ojos cruzados debido a que hay menos espacio (área blanca) entre el iris y el ángulo interno del párpado.
Esto es especialmente notable en fotos, por eso es muy útil pedirle a los papás que lleven fotos tomadas en casa en momentos en los que ellos notan desviación. De esa forma es más fácil explicar y diferenciar una verdadera desviación de un pseudoestrabismo. Si un niño es sospechoso de tener estrabismo, la evaluación oftalmológica es importante. Puede ser difícil para un pediatra diagnosticar entre estrabismo verdadero y pseudo-estrabismo.
 


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