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Archivo: Marzo 2018

LA CONSTIPACIÓN EN LOS NIÑOS
UN INCONVENIENTE QUE SE DEBE REMEDIAR

xiste un aumento en la frecuencia de la constipación en los últimos años que podría relacionarse, entre otros factores, con un menor consumo de fibra en la dieta y una vida más sedentaria. Los niños suelen evitar ir al baño, incluso cuando tienen necesidad. Generalmente lo hacen porque no quieren interrumpir un juego divertido, utilizar un baño que no sea el de sus casas o porque tienen que preguntarle a un adulto que les permita ir al baño desde donde quiera que se encuentren. De acuerdo con un informe de la doctora Patricia Dvorkin (MN 57986), gastroenteróloga infantil de la Fundación Hospitalaria, la constipación se define como una disminución en la frecuencia de las deposiciones y/o evacuación dolorosa de heces duras o voluminosas. No es una enfermedad sino un síntoma. Puede cursar con o sin incontinencia fecal (escape voluntario o involuntario de heces en un niño mayor de cuatro años).
La constipación crónica es funcional (sin causa orgánica demostrable) en más del 95 por ciento de los casos, es decir que sólo un 5 por ciento de los niños sufren de constipación por causas orgánicas o congénitas. Los retenedores crónicos, que aparecen por lo general después de los tres años de edad, tienen comportamientos bastante típicos, como aislarse en un rincón apartado de la habitación con las piernas entrecruzadas para evitar la defecación.
Para definir la constipación y or­denar conceptos de diagnóstico y tratamiento, un grupo de expertos ha propuesto el denominado «Consenso de París», el cual considera que existe constipación crónica cuando concurren dos o más de las siguientes características, durante más de ocho semanas: menos de tres deposiciones y más de un episodio de incontinencia fecal por semana, heces abundantes en recto o masa abdominal palpable, deposición tan grande que puede obstruir el inodoro, conducta y postura retentivas y defecación dolorosa. La prevalencia de la constipación vana con la edad, con un pico de incidencia entre los dos y cuatro años. Existen tres períodos fun­damentales de inicio: cambio de lactancia materna a fórmula adaptada, introducción de alimentos sólidos y retirada del pañal e incorporación a la vida escolar. La frecuencia normal es muy variable.. En el lactante alimentado a pecho va desde una a nueve deposiciones diarias (promedio cuatro) a una frecuencia semanal; a los dos años, dos deposiciones; a los cuatro años, una deposición diaria y en niños mayores varía desde tres veces por día a tres veces por semana.
En cuanto a los síntomas, frecuentemente se presentan escasas manifestaciones clínicas, no obstante, puede existir en ciertas oportunidades flatulencia y distensión abdominal acompañada a veces de dolores cólicos, irritabilidad, incontinencia y falta de apetito.
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¿Cómo tratar estos síntomas?

Las medidas terapéuticas deben adaptarse al grado y severidad de ia constipación y a la existencia o no de incontinencia fecal. Los niños con constipación simple pueden requerir únicamente medidas dietéticas, evitando los hábitos retentivos y las dietas bajas en fibra. Debe recomendarse una adecuada ingesta de líquidos y añadir frutas, vegetales y preparados de carbohidratos a la dieta, así como la incorporación de probióticos. Durante los primeros meses de vida estas medidas deben aplicarse con precaución, porque la fermentación puede producir una excesiva distensión gaseosa. Las medidas dietéticas deben asociarse a un entrenamiento del hábito de defecación (acudir al baño después de las comidas). Se debe utilizar una dieta rica en fibra y gran cantidad de líquidos y evitar el consumo excesivo de leche. Pueden darse laxantes (una terapia oral es mejor) si falla el aumento de fibra y líquidos. No hay evidencia de qué clase de laxantes es mejor. En el lactante mayor de seis meses, cuando las deposiciones son escasas y muy consistentes, el suministro de jugos de fruta, frutas y verduras en cantidad suficiente puede revertir la situación. Entre el año y los tres años de edad debe prestarse especial atención a la constipación leve para evitar que progrese, esta actitud impide que se instale un patrón retentivo con la posibilidad de un eventual megarrecto funcional (aumento del tamaño del intestino grueso) acompañado de incontinencia (deposiciones involuntarias). Para ello deben extremarse las medidas con prudencia y firmeza para incrementar la ingesta de fibras, disminuir los lácteos y agregar, según la edad, salvado mezclado con los alimentos, a razón de dos a cuatro cucharadas por día.
 


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