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Archivo: Noviembre 2017

CÓMO CUIDAR A DIARIO NUESTRA VISTA

Para cuidar nuestros ojos y nuestra vista, el control en todas las edades es la premisa básica. En muchas etapas de la vida de un individuo,un examen ocular es extremadamente importante.
Ciertas enfermedades oculares infecciosas, congénitas y hereditarias pueden manifestarse al nacer, y dado que implican un riesgo para la visión si no son detectadas a tiempo, es que resulta necesario un examen exhaustivo al recién nacido. Los bebés a los que se les han detectado anomalías, así como los menores con factores de riesgo, tales como enfermedades sistémicas o antecedentes familiares de ciertas afecciones, deben ser remitidos a un examen oftalmológico más completo aún, para determinar qué tipo de tratamiento deberán seguir. Los más chicos deben realizarse exámenes visuales y de salud ocular apropiados para su edad durante la infancia, ya que pueden detectarse diferentes problemas durante cada visita. El objetivo es identificar y tratar la discapacidad visual prevenible en la edad más temprana posible. Los elementos del examen de la vista varían dependiendo de la edad y el nivel de cooperación del menor.

Según pasan los años

Infancia.
El examen basado en instrumentos se recomienda primero entre los 6-12 meses de edad y hasta que el pequeño pueda cooperar en las pruebas. Se estima que la ambliopía ocurre a una tasa del 1-3% de los niños de 6-72 meses de edad y puede conducir a ceguera funcional si no es detectada a tiempo. La principal anomalía entre los pequeños en edad escolar es el desarrollo no reconocido y la progresión del error refractivo miópico. Los individuos en este grupo de edad deben ser examinados durante las visitas de atención primaria de salud.

Adolescencia y juventud.
La miopía puede desarrollarse en individuos de 20 años de edad, y puede progresar en aquellos cuyo error de refracción no se estabilizó en la adolescencia. En el adulto joven la tasa de desarrollo de otras enfermedades oculares significativas es baja, pero aumenta de manera constante después de los 40 años.

Adultez.
Los adultos sin signos o factores de riesgo de enfermedad de los ojos que no hayan recibido una evaluación completa de los ojos antes de los 40 años deben recibir una a esa edad. Antes de la aparición de la presbicia (aproximadamente a los 40 años), la mayoría de los adultos no experimentan refracción cambiante o enfermedad ocular significativa y los exámenes oculares de rutina no están indicados. Para individuos asintomáticos o individuos sin factores de riesgo, que tengan entre 40 y 54 años de edad, y que ya hayan recibido un examen ocular completo, el intervalo recomendado para las evaluaciones es de 2 a 4 años. Para los individuos de 55 a 64 años de edad se recomiendan evaluaciones en períodos de 1 a 3 años. Para los individuos de 65 años o más se su­giere un examen cada 1 a 2 años, incluso en ausencia de síntomas. Hay que tener en cuenta que un nuevo examen está justificado si ocurren síntomas oculares, cambios visuales o lesiones. Además, para los individuos con mayor riesgo de poseer ciertas enfermedades, como los afroamericanos y los hispanos que corren mayor riesgo de glaucoma, se deben considerar exámenes oculares completos cada 2 a 4 años para aquellos menores de 40 años, cada 1 a 3 años para aquellos de 40 a 54 años, y cada 1 a 2 años para aquellos de 55 a 64 años, incluso en ausencia de síntomas visuales u oculares. Por último, no dude en consultar a un oftalmólogo de confianza ante cualquier síntoma en su visión.

CADA CUÁNTO SE DEBE VISITAR  AL OCULISTA

La frecuencia de los exámenes oculares debe basarse en la presencia de anomalías visuales y su probabilidad de desarrollo. Las personas que tienen síntomas oculares requieren exámenes en forma inmediata. Y quienes no los tienen, pero sí poseen un alto riesgo de desarrollar anomalías oculares relacionadas con enfermedades sistémicas, como diabetes mellitus e hipertensión o que cuentan con antecedentes familiares de enfermedad ocular, requieren exámenes oculares periódicos para prevenir o minimizar la pérdida visual. La frecuencia de ios exámenes depende de la edad de un individuo, condición específica y la probabilidad de encontrar anomalías en el examen. Los adultos que no presentan síntomas y que tienen un riesgo bajo de desarrollar patologías visuales deben recibir un examen ocular comprensivo inicial por parte de un oftalmólogo y seguir un programa de evaluación periódica diseñado para detectar la enfermedad ocular.
 


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