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Archivo: Marzo 2018

CAPITALISMO FINANCIERO, DIGITAL Y ESTADO POLICÍACO

La clase capitalista transnacional está invirtiendo miles de millones de dólares en la rápida digitalización del capitalismo global como salida para el excedente de su capital acumulado, a la vez que busca nuevas oportunidades de inversión en la construcción de un Estado policíaco global. ¿Pero será suficiente la rápida expansión de estos dos sectores de la economía global para evitar otra crisis catastrófica?
Estas condiciones incluyen niveles sin precedente de desigualdad, de endeudamiento público y privado, y de especulación financiera.
En Estados Unidos, que desde hace tiempo ha servido de “mercado de última instancia” para la economía global, la deuda de los hogares está en el nivel más alto de su historia desde la postguerra. Los hogares estadounidenses en 2016 debían casi 13 billones de dólares en préstamos estudiantiles, deuda de tarjetas de crédito, préstamos automovilísticos e hipotecas.
La economía global sigue adoleciendo del talón de Aquiles del capitalismo: la sobre-acumulación. La polarización de los ingresos y la riqueza es endémica al capitalismo ya que la clase capitalista posee los medios de producir la riqueza y por ende se apropia en forma de ganancia la mayor cuota de la riqueza que produce colectivamente la sociedad. Si los capitalistas no pueden vender (o “descargar”) los productos de sus plantaciones, fábricas y oficinas, no pueden sacar ganancia. Esta polarización, si no se controla, resulta en crisis: estancamiento, recesiones, depresiones y convulsiones sociales.
Las políticas públicas han sido reconfiguradas mediante la austeridad, los rescates, los subsidios corporativos, el endeudamiento gubernamental y el mercado global de bonos, todo lo que permite al Estado efectuar el traslado directo o indirecto de la riqueza de las clases trabajadoras a la CCT.
En la medida que se va acumulando este capital no invertido, crecen enormes presiones para encontrar salidas para descargar el excedente. El Trumpismo en Estados Unidos refleja una respuesta ultra-derechista a la crisis mundial que abarca un neoliberalismo autoritario al lado de una movilización neofascista de los sectores descontentos, y a menudo nativistas, de la clase obrera.
La CCT se ha dirigido a dos salidas para descargar el excedente. Una es la acumulación militarizada. Las guerras contra las drogas y el terrorismo, la construcción de los muros fronterizos, la expansión de los complejos prisión-industrial, los regímenes de deportación, los aparatos policíacos, militares y de seguridad, se convierten en fuentes importantes de generación de ganancias promovidas por el Estado.
Históricamente las guerras tienden a sacar al sistema capitalista de la crisis mientras también sirven para desviar la atención de las tensiones políticas y de los problemas de la legitimidad.
Los defensores del actual orden dominante aducen que la economía digital generará trabajos altamente adiestrados y bien pagados y que resolverá los problemas de la polarización social y el estancamiento. Pero todo indica lo contrario: la economía digital acelerará la tendencia hacia un cada vez mayor desempleo y subempleo junto con una mayor ampliación del empleo precario y casual.
La digitalización hace posible la creación de un Estado policíaco global.  En la medida que dicha digitalización resulta en una mayor concentración de capital y agudiza la polarización, los grupos dominantes recurren a la aplicación de las nuevas tecnologías de control social de masas frente a la resistencia entre los precarizados y los marginados.
La acumulación militarizada y acumulación por represión -desde ya un eje mayor del capitalismo global- podría llegar a ser cada vez más importante en la medida que se fusiona con las nuevas tecnologías de la cuarta revolución industrial, no solo como un medio para mantener el control sino también como salida ampliada para el excedente acumulado que permite aplazar el colapso económico.
Desde que el denunciante de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, Edward Snowden, habló públicamente en 2013, ha salido a la luz un torrente de revelaciones acerca de la colusión entre las empresas gigantescas de tecnología y el gobierno norteamericano y otros gobiernos en pos de la construcción de un Estado policíaco global. Y el complejo militar-industrial-seguridad aplica esta tecnología en la medida en que se vuelve una salida para canalizar el excedente y hacer ganancia mediante el control y la represión de las poblaciones rebeldes.
La crisis estructural del capitalismo en los ‘70 lanzó el mundo al camino de la globalización neoliberal. El reventón de la burbuja dot-com en 2000 arrojó al mundo a una recesión. El estallido de la burbuja hipotecaria en 2008 desató la peor crisis económica desde 1930. Todo indica ahora que el actual boom en el sector tecnológico está generando una nueva burbuja que podría resultar en otra crisis cuando se reviente, quizás de manera conjunta con impagos de la deuda. La próxima Gran Recesión probablemente cementará esta fusión de la economía digital con el Estado policíaco global, si es que no hay un cambio de rumbo impuesto sobre el sistema por la movilización de masa y la lucha popular desde abajo
William I. Robinson
Profesor de Sociología, Universidad de California en Santa Bárbara.

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