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CRÓNICAS VIAJERAS DE UN PADUENSE

Viajar, conocer, aprender, descubrir y compartir son todas experiencias que en esta vida las personas deberíamos tomarnos un tiempo para realizarlas. En esta oportunidad quiero compartir con los lectores de Pensar algunas de las curiosidades e historias que tuve el agrado de conocer en las magníficas Cataratas del Iguazú.
Una herradura de más de 2 kilómetros de extensión es una de las maneras de definir a esa belleza natural, una de las Siete Maravillas del Mundo, que son las Cataratas del Iguazú. Este accidente geográfico está conformado por 275 saltos de agua que caen desde las más diversas alturas. La más alta, de 80 metros, es conocida como la Garganta del Diablo, cuya ubicación conforma el límite fronterizo entre Brasil y Argentina.
Entre los tantos carteles informativos dentro del circuito inferior en el Parque Nacional Iguazú, hay uno que nos recuerda la historia del  «Vasco de la carretilla». Guillermo Isidoro  Larregui Ugarte nació en Pamplona, España, en 1885, pero a los 15 años se vino a la Argentina en busca de un nuevo rumbo en su vida. En este país trabajó en varios lugares relacionados a la marina y empresas petroleras, pero se convirtió en un mítico personaje a partir de los 50 años al recorrer más de 20 mil kilómetros con una carretilla (en diferentes etapas que incluyeron cuatro viajes). Dentro de los viajes que llevó a cabo, el último lo hizo al unir la ciudad de Trenque Lauquen, Buenos Aires, con Puerto Iguazú, Misiones, donde se quedó a vivir hasta que murió a los 78 años, en 1964. Una placa recuerda su paso por el lugar, donde se comenta que parte de la vegetación del mismo pertenecen a plantas de origen vasco que él había plantado en este sitio de la Selva misionera.
Uno de los momentos más hermosos que nos ofrece la naturaleza cuando llueve, es la aparición del arco iris. En las Cataratas del Iguazú, este arco de luz multicolor se forma a menudo por el efecto de los rayos del sol que, combinados por la bruma proveniente de la fuerza del agua al caer, ocasiona su aparición. Lejos de las teorías científicas, la leyenda cuenta que su formación en la Garganta del diablo, la cascada de mayor altura (80 metros) en estás cataratas de más de 2.500 metros de extensión, se debe a la historia de amor que sobrevivió de la tradición guaraní entre el cacique Taroba y la joven Naipi.
Uno de los mamíferos que más predomina por el Parque Nacional Iguazú es el coatí. Cómo su etimología guaraní lo define es una especie de nariz y cola alargada que habita en manada y se mueve con gran rapidez arriba de los árboles. Una de las malas costumbres de los seres humanos, es querer alimentarlo modificando su dieta natural. Este comportamiento que se repite a través de los años generó que estos animales se acostumbren a ellos y es común que aparezcan de improvisto en los espacios de comida o donde su olfato lo lleve a detectar alimentos. En el Parque Nacional hay varios carteles indicando que no le obsequiemos comida porque le haremos daño y ellos también podrán lastimarnos con la fuerza de sus garras.
Muchos más conocimientos y aprendizajes se pueden descubrir observando y apreciando este maravilloso lugar que nos ofrece la madre naturaleza. Los invito a viajar y descubrirlos.
 
Lic. Pablo Miotti
pensardeportivomiotti@gmail.com




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