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TRES PALABRAS INDISPENSABLES
DISCULPE, ¿ME PERMITE?, GRACIAS

Habitualmente se sostiene que la vida en sociedad funcionaría mucho mejor si al menos, en principio, se cumpliera con tres interacciones básicas: pedir permiso con humildad, agradecer con sinceridad y disculparse, incluso -llegado el caso- hasta pidiendo perdón. Son modos de relación tendientes a valorar el respeto hacia el uno mismo y hacia el otro, generando vinculaciones posi­tivas en lo cotidiano, familiar, escolar, laboral, comunitario. Theodore Roosevelt nos esclarece: «La cortesía es un gesto de dignidad, no de sumisión.»

Permiso
Uno de sus usos frecuentes está asociado con cuestiones relacionadas con lo institucional, como por ejemplo solicitar una licencia para encarar ciertas actividades públicas. Otro uso frecuente es formular oral, informal y coloquialmente un pedido, como por ejemplo, para acceder a un espacio determinado en un preciso momento. Modalidad que cuenta con diferencias significativas. Una cuestión es pedir ¡permiso! (a secas) y muy otra es emplear el ¿me permite?. La primera suena un tanto perentoria y demandante en relación con la segunda, la cual luce más amigable. Ambas son superadoras del estilo de tantas personas que sin mediar palabra alguna suelen atropellar a la gente.

Disculpe
A muchos el hábito nos induce a pedir perdón en forma reiterada ante cualquier eventualidad. Pedir perdón nos surge espontáneamente sin pensarlo siquiera, quizás debido a una fuerte pregnancia religiosa.
Cuando generamos ciertas mo­lestias o cuando cometemos mínimos errores, la expresión apropiada no es perdón, sino disculpe.
¿Pero, disculpe y perdón no son sinónimos? Pedir disculpas o disculpar corresponden cuando no existe una ofensa intencionada, en cambio pedir perdón o perdonar son pertinentes cuando se trata de hechos que han sido cometidos a propósito, a sabiendas, con la clara intención de afectar a alguien. Entonces, pedir disculpas o disculpar por algo menor, no es lo mismo que perdonar o ser perdonados por algo grave.

Gracias
Agradecer es un gesto de grandeza personal. Es reconocerle a una persona que nos ha favorecido con su desinteresada y noble actitud.
A estas tres interacciones no hay que exhibirlas, hay que sentirlas... y mucho más.

Empatia
Empatia es un valor integrador aglutinante, abarcados relevante, que adicionalmente les da cobertura, entre otros, a las tres recién mencionadas. Empatia significa tener en cuenta al otro, ponerse en su lugar. Un otro igual o diferente a cada uno de nosotros en diversos aspectos.
Sin embargo empatia no implica auto-inmolarse en el intento. En este sentido Pitágoras nos legó un sabio consejo: «Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela.»
Frecuentemente a la empatia se la confunde con ‘simpatía’. Empatia es profunda, no es superflua. Al otro lo saca del afuera y lo internaliza. Empatia conecta nuestra identidad con la del otro, es amplia mente superadora de las meras cuestiones de imagen. El estratega SunTzu, desde hace muchos siglos nos viene aconsejando «Conoce al otro, como a ti mismo.»
Carlos Medrano

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