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Ir a Interés generalIr a Interés general / Julio 2018

Archivo: Julio 2018

REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918
El 15 de junio se cumplieron 100 años de la Reforma Universitaria.
El movimiento impulsado por la juventud universitaria cordobesa que cosechó rápidamente la adhesión de todo el continente y se anticipó medio siglo al «Mayo Francés», se convirtió en un episodio fundacional importante para la historia universitaria argentina y latinoamericana.
La Reforma Universitaria se inició a principios del año 1918 y tuvo su origen en la Universidad Nacional de Córdoba, a partir de una protesta estudiantil en el marco de la Facultad de Medicina. La cuestión que dio lugar al movimiento tuvo que ver con una serie de disposiciones relativas al internado del Hospital de Clínicas dependiente de la Universidad. Ese episodio, que básicamente consistía en la restricción de las oportunidades que tenían los estudiantes más avanzados para llevar a cabo sus prácticas y realizar sus residencias, generó un movimiento de protesta entre los estudiantes de la Facultad de Medicina y un reclamo que estaba dirigido básicamente contra el organismo que gobernaba la Facultad y que era la Academia de Medicina.
La Universidad de Córdoba estaba regida por estatutos, según los cuales las facultades, estaban gobernadas por las academias y la pertenencia a esos organismos llamados Academias era vitalicia, es decir, estos organismos no se renovaban y en general eran los mismos integrantes de las academias los que elegían a los integrantes del organismo cuando algún cargo quedaba vacante.
Estas academias, aparte de que ejercían el gobierno de las instituciones, eran organismos en general cerrados, con escasa tendencia a renovar la enseñanza. Los estudiantes elevaron una serie de acusaciones contra estas academias, vinculadas con sus prácticas políticas, la existencia de prácticas signadas por el nepotismo, pero en líneas generales, lo que los estudiantes expresaban era una serie de reclamos y reivindicaciones que venían manifestándose desde principios de siglo y que tenían como blanco central a estos organismos que ejercían el gobierno en las facultades.
Los reclamos de los estudiantes de Córdoba tuvieron un impacto notable a nivel nacional y el gobierno de Hipólito Yrigoyen decidió enviar una intervención, la que fue conducida por un prestigioso constitucionalista que era José Nicolás Matienzo, quien luego de asumir propuso una reforma estatutaria, que lo que procuraba era crear para los organismos de la Universidad de Córdoba un sistema de gobierno similar al que regía en Buenos Aires, es decir, con consejos directivos renovables periódicamente, cuyos miembros serían electos por la asamblea de profesores.
Esta solución prevista por Matienzo tuvo el apoyo también en sectores de la comunidad intelectual y académica cordobesa y de los estudiantes. Al iniciarse entonces ese proceso electivo y a mediados de junio de 1918, cuando ese proceso había culminado porque se habían elegido ya los decanos, se había constituido la asamblea de acuerdo con los nuevos estatutos para elegir al rector. La opción renovadora cuyo candidato era Enrique Martínez Paz y por otro lado Antonio Nores que representaba a los sectores conservadores, quien finalmente gana las elecciones, generando un nuevo movimiento, del que surge el famoso Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de Deodoro ROCA, cuyo primer párrafo comienza del siguiente modo:
«La Juventud Argentina de Córdoba a los Hombres Libres de Sudamérica.
Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana»
Lo que se propone es en realidad un nuevo orden estatutario que conciba a la participación de los estudiantes como el elemento que garantiza efectivamente la renovación y modernización de las estructuras académicas cordobesas.
Se inicia entonces un nuevo proceso muy conflictivo, traduciéndose en movilizaciones estudiantiles, huelgas y en una toma de la Universidad por parte de los estudiantes. El gobierno de Irigoyen finalmente decide llevar a cabo una nueva intervención que va a estar a cargo de José Salinas, Ministro de Justicia e Instrucción Pública de su gobierno, y que garantizará un nuevo ordenamiento estatutario del cual van a participar en el gobierno de las facultades y en partes iguales los profesores titulares, los suplentes y los estudiantes. Es decir, en base a asambleas integradas por estos tres actores se van a elegir las nuevas autoridades de la Universidad.
Fue un gran avance que continuará consolidándose cuando el entonces presidente Juan Domingo Perón estableció el 22/11/1949, a partir del decreto 29.337/49, la enseñanza gratuita en las universidades nacionales. En aquellos años, no existían las universidades privadas y en las del Estado había que pagar un arancel para poder estudiar, gracias a ese decreto se  logra incrementar la matrícula significativamente
Para hacer un paralelismo con la actualidad, en 1918, había cinco universidades públicas, con 18.000 estudiantes, en un país de casi 10 millones de habitantes; hoy hay 56 universidades públicas, que reciben 2 millones de estudiantes sobre una población de 44 millones.
Dicha comparación es fundamental para que al encontrarnos con expresiones como, «¿qúe es esto de universidades por todos lados?», ó, «nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad», comprender que van en contra de los derechos ganados en nuestra historia, y no como linealidad, sino como movimiento y que la educación es uno de los factores que más influye en el avance y progreso de personas y sociedades. Además de proveer conocimientos, la educación enriquece la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza como seres humanos.
Las Universidades del Conurbano, de carácter público, gratuito y de calidad, son fundamentales ya que muchos estudiantes son la primera generación de universitarios en sus familias y que de no haber tenido esta posibilidad no hubieran seguido estudiando, por el tiempo de viaje a las universidades tradicionales, la distancia y el costo del pasaje,  siendo de esta manera herramienta transformadora para la movilidad social ascendente, destacándose también su mirada, perspectiva y compromiso con lo nacional, diferenciándose de otras ya conocidas por su historia.
Gracias a las políticas educativas implementadas para su creación durante la gestión de Néstor y Cristina, en la actualidad, ya se nota la importancia que revisten  para aportar a la construcción colectiva de una sociedad mejor.
En repudio a los comentarios de la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, no solo hay alumnos pobres estudiando, también hay muchos profesores que naciendo en la misma condición pudieron rebatirla.


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