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Archivo: Junio 2018

REDUCIR EL CONSUMO DE SAL
UNA TAREA TAN DIFÍCIL COMO NECESARIA

Se recomiendan sólo cinco gramos diarios, pero en la Argentina la cifra se estira a 12.

A la hora de poner la mesa, el encargado de hacerlo toma los platos, los vasos, los cubiertos, servilletas, bebidas y el salero. Son pasos que están naturalizados pero no por ello quiere decir que sean los correctos.
En la semana de concientización sobre la sal, que se conmemoró desde el 12 hasta el 18 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a destacar que el consumo por día para garantizar las funciones orgánicas de una persona adulta es de sólo cinco gramos.
Sin embargo, en la actualidad, los argentinos duplican esa cifra y llegan a consumir 12 gramos diarios. Es decir, un dato verdaderamente alarmante.

A no exagerar
Es cierto que el sodio es indispensable para la vida de un ser humano, aunque también es verdad que el organismo sólo necesita pequeñas cantidades de este mineral, ya que esto permite mantener el cuerpo hidratado, colaborar en la transmisión de los impulsos nerviosos y ayudar a la relajación muscular.
El consumo excesivo de sal trae aparejado consecuencias en la salud: dificulta la función de los riñones y del aparato respiratorio, disminuye la cantidad de calcio, favorece la retención de líquidos, y predispone al sobrepeso y a la obesidad. Es importante destacar que la hipertensión es responsable del 45 por ciento de los infartos y del 51 por ciento de los ataques cerebrovasculares.

Enfermedades crónicas
De acuerdo con un informe de la Sociedad Argentina de Cardiología, en el caso de los diabéticos, pacientes con alto riesgo cardiovascular, la dieta reducida en sodio ha demostrado tener la propiedad de mantener la salud renal al disminuir la pérdida de proteínas por la orina y la inflamación en las arterias observada en esta enfermedad, y al potenciar la acción de los medicamentos utilizados en la diabetes para controlar la hipertensión arterial.
En los adultos mayores, el deterioro cognitivo suele estar asociado a la enfermedad cerebral de los pequeños vasos. Esta enfermedad es la responsable de la mayoría de los cuadros de demencia vascular, depresión y discapacidad física; así como también la responsabilidad de uno de cada cinco accidentes cerebro-vasculares, con la consiguiente disminución de masa neuronal. Estudios publicados en los dos últimos años demuestran el efecto beneficioso de la dieta hiposódica en esta patología.
Por último, en población joven cobra cada vez más importancia la valoración de la rigidez de las arterias, así como la presión arterial medida en la aorta. Su importancia se debe a su acción directa sobre partes vitales del cuerpo humano como el corazón, el cerebro o el riñón. Recientes trabajos demuestran cómo la dieta reducida en sodio mejora la rigidez arterial y disminuye la presión aórtica central en pacientes jóvenes y de edad media, evitando daños cardíacos o cerebrales en personas jóvenes.

Conclusiones
«Contemplando estos resulta dos, es evidente que cobra mayor importancia fomentar la menor ingesta de sodio desde edad temprana, ya que sus efectos negativos alteran el organismo desde el primer momento y a lo largo de la vida», comentó el doctor Juan Carlos Pereira Redondo (MN 67509), secretario científico del Consejo de Hipertensión Arterial de la Sociedad Argentina de Cardiología, y jefe de Unidad de Hipertensión Arterial del Cemic. «Reducir el consumo de sodio en alimentos y bebidas logrará que nuestro riesgo de padecer enfermedades disminuya, permitiéndonos llevar adelante un estilo de vida más saludable», agregó el profesional.


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