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¡NO PUEDO DORMIR!

CONSEJOS PARA UN BUEN DESCANSO
Cambiar ciertos hábitos en la rutina diaria puede ser muy saludable, no sólo para llevar una mejor calidad de vida, sino también para conseguir ese descanso deseado, que para algunas personas parece un sueño lejano. Sin embargo, es una posibilidad real a la que se puede llegar siguiendo estos consejos.
  • Mantener un horario regular para finalizar las actividades del dia y para levantarse.
  • Ir a la cama cuando se tiene sueño, no por sentirse cansado o agotado, ni porque sea tarde.
  • Evitar «rumiar» los problemas, planear, repasar temas laborales en la cama.
  • Evitar consumir bebidas con cafeína después de las seis de la tarde, como café, mate, té, determinadas gaseosas o energizantes, así como tampoco se recomienda ingerir bebidas alcohólicas.
  • Evitar usar pantallas electrónicas antes de acostarse o en la cama. El celular, la tablet, o la notebook deben quedar de lado.
  • No hacer actividad deportiva intensa por la noche, se recomienda, realizarla hasta 6 horas antes de ir a dormir.    
  • No automedicarse. Consultar a un especialista si se tiene dificultad para iniciar o mantener el sueño o si, a pesar de dormir, se tiene somnolencia durante el día.
  • El ambiente debe ser adecuado para dormir: silencioso, oscuro y con una temperatura agradable. Sentir mucho calor o demasiado frío puede ser contraproducente.
  • Puede ser útil practicar alguna técnica de relajación antes de acostarse.
  • Es importante recordar que cada persona tiene su propia necesidad de sueño y que la misma disminuye con la edad.
  • Es recomendable permanecer en la cama el tiempo suficiente y adaptarlo a las necesidades reales. Pasar demasiadas horas sobre ella puede producir un sueño fragmentado y superficial. Por otro lado, para mantener la calidad de vida se necesita tener una buena oportunidad de dormir. Es decir, no restarle horas al descanso.
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UNA COMBINACIÓN PERFECTA
Sueño y ejercicio son dos conceptos que van de la mano y se retroalimentan.
De acuerdo con un informe de la doctora Elda Cecilia Berrozpe (MN 108.011), médica de la Unidad de Medicina del Sueño de la Fundación Fleni, la relación entre ambos es bidireccional, pues el ejercicio mejora el sueño y un buen dormir es beneficioso para el desempeño deportivo.
En los humanos el reloj biológico es regulado por señales externas del entorno como la luz, el principal, y otros no fóticos entre los cuales se encuentra la actividad física. El ejercicio contribuye a una mayor caída de la temperatura corporal nocturna, lo que favorece un descanso adecuado y aún mejor si se realiza al aire libre ya que la exposición a la luz consolidará el ciclo sueño/vigilia. Además, el ejercicio físico moderado o intenso aumenta la duración del sueño profundo. Esto es así  si se realiza por la mañana o temprano por la tarde ya que el ejercicio vigoroso aumenta la temperatura corporal, lo que retrasará el Inicio del sueño si se practica al anochecer. Un entrenamiento excesivo se relaciona con dificultades para conciliar o mantener el sueño.
En tanto, realizar actividad física grupal es una oportunidad de interacción social, lo que mejora el ánimo y tiene una influencia positiva en el sueño. Por otro lado, los deportistas necesitan respetar las horas de sueño para recuperarse del entrenamiento, lesiones y exigencias de las competencias. La privación del mismo disminuye la velocidad de respuesta, la atención y predispone a alteraciones del humor.
Además, el ejercicio físico es parte de la higiene del sueño, ya que mejora su calidad al realizarse por la mañana o por la tarde temprano.
Es decir que es esencial para un buen rendimiento físico e intelectual en los deportistas.


 


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