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LA TEMPESTAD
Como definición de tempestad el diccionario de la Real Academia Española dice en primer término: tormenta grande preferentemente marina con grandes olas, pero la tercera acepción es: Agitación del estado de ánimo generalmente por alguna desgracia o adversidad. El mundo entero está atravesando una tempestad con la pandemia que ya produjo muchas muertes, contagios y alteraciones de todo tipo en la sociedad, es decir que estamos con los ánimos alterados, estamos pasando por una “tempestad” ¿Que hacemos durante una tempestad en la atmosfera? Refugiarnos, abroquelarnos para estar juntos y tener más fortaleza esperando que pase. Algo similar estamos haciendo ahora, a veces el acompañamiento no es físico, pero igualmente estamos al lado de las personas que nos importan por medio de las diversas comunicaciones de que disponemos, ya no necesitamos semanas o meses para recibir un correo, hoy todo es inmediato y esa rapidez ayuda a no sentirnos solos en medio de la tormenta. Recuerdo cuando pasaba largas temporadas en la costa del mar y luego de una tempestad salir a recorrer la playa para ver qué cosas inusuales el mar embravecido había arrojado a la orilla, es que una tormenta revuelve el agua y remueve hacia afuera los objetos que se hallaban ocultos, desde basura hasta, porque no, algún tesoro. Mi propuesta, sólo como un juego, sería que al pasar este sunami emocional salir a ver qué cosas interesantes aparecerán en nuestra orilla del pensamiento, no todo tiene que ser nefasto, también algo positivo puede quedar, y seguramente quedará; amistades fortalecidas o nuevas, crecimiento personal, otra perspectiva sobre la vida, cambios en la escala de valores (comprender que ciertas cosas no son tan imprescindibles o ciertas personas si lo son) como en las artes marciales, usar la fuerza del enemigo para aumentar la nuestra. Esa capacidad para adaptarse y sobrellevar las adversidades también se la conoce como Resiliencia, actitud muy deseable y necesaria en la sociedad moderna ya que al ser tan competitiva y cambiante las circunstancias de vida, poder recuperarse de los contratiempos rápidamente es fundamental. La sociedad se ha venido acelerando en forma geométrica o exponencial en todos sus ámbitos, desde las carretas a los modernos automóviles, desde el ábaco a las computadoras, también la movilidad personal, social y laboral se vio sumamente acelerada por ello, esta pandemia que obligó a casi todos a tomar un respiro y parar, sorprendió a muchos que no estaban preparados para detener su vida tan abruptamente con las consecuencias de los conflictos y temores que nos está dejando. Pero “La vida” como ente abstracto es bella y tras la tempestad renace fantástica como el arco iris que resplandece tras la lluvia al salir el sol "La alegría fecunda; el dolor da a luz” William Blake.  
Raúl H. Cerdeira
raul.cerdeira120@gmail.com

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