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DILEMA SOCIAL
“THE SOCIAL DILEMMA” es un film estrenado hace poco en una plataforma de entretenimientos y películas en el que trata sobre como las redes sociales manejan las voluntades e influyen en sus decisiones, ya desde el título insinúa lo que pasa en realidad, la definición de “dilema” es “problema sin solución” por lo que cual debemos pensar cómo enfrentar el dilema. No es novedad que las redes sociales a través internet se fueron inmiscuyendo en nuestra vida e intimidad, pero también debemos reconocer que fue con nuestro consentimiento a veces razonado y otras en forma solapada, pero son las reglas establecidas que imponen y debemos aceptar si queremos estar en esos lugares, por supuesto que no es obligatorio participar de dichas redes, pero siendo una práctica extendida entre la mayoría de la población nos vemos casi en la necesidad de no quedar afuera para poder seguir en contacto con nuestros semejantes, no solo en el ámbito social, también el laboral se ve incluido por lo que su influencia es más contundente. Como también la información se distribuye por internet, es muy habitual que la misma sea tendenciosa, sesgada o directamente falsa. Todos podemos caer en esas “fake”(noticias falsas) pero los más vulnerables son los jóvenes, primero porque suelen informarse solo por esos sitios de noticias y después porque los años enseñan a ser más cautos, por lo que los jóvenes deberán formar su propia escala de valores parámetros donde poder discernir la realidad. La película impacta también por las declaraciones de directores de áreas importantes de empresas como Google, Instagram, Facebook, Twitter, en la que cuentan cómo fueron instruidos para manipular a los “usuarios” en las cuales o somos “consumidores” o somos “El producto”, nuestros datos que involuntariamente volcamos a la red se venden a empresas que luego trataran de vendernos algo que estamos buscando, y lo saben porque vamos dejando en internet un rastro increíble de datos, tanto que se dice que Google sabe más de nosotros que nosotros mismos, y probablemente sea cierto, sabiendo nuestros gustos, inquietudes, compras, y lugares donde fuimos, para las supercomputadoras será sencillo detectar que necesitaremos e igual a una lámpara mágica ofrecernos al encender la pantalla el objeto deseado. El punto es que sabiendo que es “un dilema” y aunque logren que las empresas informáticas limiten sus injerencias, es una realidad que mucho no va a variar, está instalada y no va a desaparecer por lo que lo más sensato sería adaptarse y sacar lo bueno que puede haber, porque también es cierto que las redes nos permitieron conocer más productos y comparar, obviamente no debemos caer en el conocido juego de primero crear la necesidad y luego de ofrecernos el producto, aunque en algunos rubros ya es un poco tarde para ello, ya somos dependientes de teléfonos móviles y computadoras para trabajar, pagar servicios y manejos económicos personales o contactos personales y de dichos aparatos cada año salen nuevos modelos, los viejos van dejado de servir a nuestros propósitos ya comprometidos a ese sistema por lo que no nos queda otra opción que renovar dichos aparatos. Entre la negación tecnológica y la dependencia total de él hay un punto de equilibrio por el cual deberíamos transitar para mantener una vida social sana.          
Raúl H. Cerdeira
raul.cerdeira120@gmail.com

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