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BUENOS FRUTOS
Recoger el fruto es el premio al esfuerzo, bien se dice que «éxito» está antes que «trabajo» solo en el diccionario. Algo que hemos perdido los que vivimos en una ciudad es la posibilidad de sembrar, aunque no totalmente, ante la falta de espacio con tierra podemos hacerlo en macetas o cajones, claro que algo sencillo de poco crecimiento. Pero ¿Cuál sería el objeto de sembrar? Mientras que comprar un kilo de tomates en una verdulería insume solo algunos minutos, el proceso de sembrarlos y esperar que crezcan con el cuidado y regado implica varios meses entonces ¿dónde está el beneficio? Ciertamente no solamente en el producto final que más sano y sabroso sino en lo que nos hace reflexionar sobre el esfuerzo de alcanzar un objetivo. Es conocido el dicho sobre que para quitar el hambre de una persona para siempre no hay que regalarle un pescado sino enseñarle a pescar, eso es así no solo en la alimentación sino en todos los órdenes de la vida, y la educación es un ejemplo excelente sobre eso de recoger los frutos. Nadie puede aprender por nosotros, es el empeño y voluntad los que darán el premio del saber que igual a una simple planta necesitará de sembrar la semilla del interés ya que sin la curiosidad de saber algo más no puede crecer nada, lo que se aprende sin interés poco dura en la mente, luego necesita del período de crecimiento que es cuando en forma progresiva y lenta los conocimientos se unen y van formando el tallo que buscará la luz porque todo nuevo conocimiento es como una luz que se enciende y abre nuestra mente y finalmente pasado el tiempo que sea necesario ese cúmulo de nuevas ideas implantadas cuajarán en un fruto nuevo que será más apreciado por ser el resultado de nuestro empeño en lograrlo. Cuando se inventó el trabajo en serie, se creyó que sería la panacea para obtener grandes cantidades de objetos en forma rápida  eficiente, Henry Ford produjo así los Ford T, así fue por algunos años hasta que se empezó a notar la falta de interés de los operarios, es realmente poco motivador hacer una actividad repetitiva sin ver nunca el resultado final y como sería el fruto de nuestro esfuerzo, en Tiempos Modernos Charles Chaplin lo muestra en forma genial y si bien la cadena de montajes que empezó en 1901 aún sigue, fue modificada pero es muy difícil que un operario pueda trabajar en todo el proceso hasta el final, esto también tiene su lado positivo ya que el resultado final no depende solo de él, si bien es muy gratificante ver el producto de nuestro esfuerzo y capacidad es también una responsabilidad ser el creador total para llegar a buen fin. Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa. Mahatma Gandhi. No obstante la satisfacción de probar los buenos frutos cosechados nos regenera el ánimo e impelen a continuar con la tarea de sembrar para  luego cosechar.
Raúl H. Cerdeira
raul.cerdeira120@gmail.com

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