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Ir a CulturaIr a Cultura / Septiembre 2019

Archivo: Septiembre 2019

“Post nubila, Phoebus”
(Latín para: «Tras las nubes, el sol»)

Superar la tempestad, resistir las dificultades requiere de fe y empeño. Como en cada ocasión que uno pareciera no sentir al sol, y solamente da la impresión de que reina un crudo invierno, que nos aleja la esperanza, la concordia o prolonga el desasosiego, también tenemos la llave para abrir puertas nuevas de nuestra confianza. Esa conciencia plena de que “podemos” trasladarla a cada paso y en todos los ámbitos ejercitarla de manera provechosa y genuina. Aprovechemos la llegada de la primavera, de manera práctica y simbólica, empecemos a creer con más fuerza. Que haya sonrisas y florezca la cordialidad.
“Siempre es oscura la noche antes de la aurora”. Dice una bella frase. Asimismo, el positivismo debe ser una herramienta para construir algo posible, sano y nuevo, y no una fachada para maquillar nuestras realidades; debemos sentir, pensar y actuar de acuerdo a lo que anhelamos. Existe un refrán ruso que sostiene “un pesimista es un optimista bien informado”, simpática reflexión, aunque negativista, ¿no es cierto? Por eso es saludable saber que el río tarde o temprano vuelve a su cauce y cada cosa regresa a su lugar. Hay que soñar para crear, y hay que abrir los ojos para concretar nuestro deseo. No debemos perder el rumbo ni la huella de lo que queremos, no hay que abandonar al día por temor a que llegue la noche. Pedir en nuestras oraciones, sabiduría, paciencia y coraje. Ir por la vida con una mirada amplia, y a la vez poética.
Es como viajar en globo entre la frondosidad de los paisajes. Imagino que es cuestión de afinar los pesos, enfilar destino o dirección, soñar con ahínco el horizonte, confiar en el viento, pero ir guiando los hilos. Desde allí el paisaje es hermoso.
Comparto cierta frase que escuché en una película: “A veces la vida es cuesta arriba, pero la vista es genial”. Nosotros podemos ser los guías de nuestra propia existencia, atrevernos a tomar esos hilos y comandar.
Sepamos que a lo largo de ese camino se puede perder poco o mucho, y duele, pero será también momento de recoger frutos, de ganar palabras, de mejorar la realidad, del renacimiento espiritual que aboga en lo profundo su salida, tras el curvilíneo apogeo de la confusión. Veamos por la lente de la esperanza, no con una mirada naive (ingenua) sino de auténtica creencia -y certeza absoluta- que tras las nubes, está el sol.
 
Cristian Gentile

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