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LA CULTURA Y LOS LIBROS
UNA BUENA y UNA MALA

Librería Ateneo Grand Splendid
El Ateneo Grand Splendid fue elegida como la mejor librería del mundo

Desde hace tiempo se sabe que esta joya cultural es un punto turístico. National Geographic eligió a El Ateneo Grand Splendid como la mejor librería del mundo. Esta librería comercial está emplazada en el interior de lo que fue el teatro Grand Splendid, conservando su arquitectura original. Ubicada al 1860 de la Avenida Santa Fe, en pleno corazón de Recoleta y no es la primera vez que la librería se destaca en listas alrededor del globo.
Publicaciones como The Guardian, El País, Condé Nast Traveller y Lonely Planet entre otras editoras. El periodista Brian Clark Howard de National Geographic norteamericana destaca que en su interior se pueden contemplar «personas leyendo y disfrutando capuccinos y submarinos».
En la nota, el cronista recalca la amplia sección para niños que posee la librería pero señala el limitado stock de libros en inglés que la librería posee. También, recomienda cuáles son los meses más populares y menos visitados para conocerla y recomienda la posibilidad de disfrutar un café en el escenario. Los otros países que completan la lista con las mejores librerías son: Reino Unido, Japón, Alemania, Tailandia, Noruega, Marruecos, Estados Unidos (con Washington y Nueva York), Egipto, Francia, Ciudad del Vaticano, Burundi y Turquía.
En la nota, junto a El Ateneo Grand Splendid, sobresalen: la librería del Convento de San Gall en Suiza, con manuscritos del siglo IX de estilo barroco con 1.200 años de antigüedad; la Biblioteca Municipal de Stuttgart, con un blanco luminosos que brinda un estilo único; la biblioteca-bote Epos ubicada en la costa de Noruega, establecida en 1959 y la biblioteca para niños tailandesa de Soneva Kiri, que tiene forma de casa de árbol gigante.
Este año, el edificio cumple su centenario. Su construcción comenzó en 1917 y se inauguró dos años después. Allí funcionó la emisora donde Gardel debutó cantando tango. La cúpula de la librería tiene 400 metros cuadrados de superficie. Fue realizada por el pintor italiana Nazareno Orlando al óleo. Desde febrero de 2000 el Grupo ILHSA, propietado de las marcas Yenny y El Ateneo, invirtió más de 3 millones de pesos en remodelaciones sin modificar ninguna parte de su fachada ni de su estructura básica.

Tras 80 años cerró Clásica & Moderna, librería emblemática de Bs.As.

80 años. Eso es lo que llevaba la emblemática librería porteña Clásica y Moderna en funcionamiento. Su historia, sus historias, la llevaron a ser declarada de «Interés Cultural», por parte de la legislatura de Buenos Aires, y si bien existe una luz de esperanza de que pueda recuperarse, el camino para emprender el regreso no resulta nada sencillo.
Clásica y Moderna fue la «segunda casa» de reconocidos artistas, escritores, periodistas e intelectuales como Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Lainez y Adolfo Bioy Casares, por solo nombrar algunos, quienes contribuyeron a convertirla en parada obligada para los amantes de la lectura. Además, poseía un café y se realizaban eventos musicales durante diferentes días de la semana.
Las razones del cierre son dos: por un lado, la cuestión socioeconómica, la caída de ventas que hizo imposible la cancelación de una deuda de varios meses por el alquiler del espacio y que devino en el desalojo que se produjo este martes a la mañana. Por otro, más espiritual si se quiere, tras la muerte de Natu Poblet en 2017 el espacio comenzó a sufrir «un proceso de desgaste», dice Fernando Monod, quien hoy está al frente de la librería.
El espacio tuvo su bautismo en 1938, cuando Francisco Poblet abrió el local que se encuentra sobre Avenida Callao al 800.
Alejandro Monod, tras el fallecimiento de su esposa Natu Poblet, permaneció al frente de la librería por unos meses, pero debió ceder el control a su hermano Fernando, debido a una enfermedad.
«Es un momento muy difícil. Me hice cargo de la librería el año pasado, y en diciembre nos enteramos de esta deuda y buscamos diferentes maneras de llegar a una solución que, al día de hoy, no encontramos», explicó Fernando Monod.
«Ofrecimos propiedades para pagar la deuda, pero el desalojo ya estaba avanzado.
Ahora, con los abogados del propietario y de la librería en contacto, el panorama es incierto. Los administradores de Clásica y Moderna poseen un mes de tiempo para cancelar el total de la deuda.
El cierre, deja en la calle a 10 cabezas de familia y  una tradición de 80 años.
Para Monod, por otra parte, una solución posible es que que la Ciudad de Buenos Aires, a través de su cartera cultural, comience a proteger a los establecimientos porteños más tradicionales, así quedarían protegidos de las crisis económicas.



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