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EL CÍRCULO
La humanidad desde sus comienzos se aferró a distintos símbolos a cuales tomó cual amuletos, formas fetiches o elementos de fe, según la forma que éstos tomaran. El círculo es uno de ellos y es bastante comprensible que así sea ya que esa figura geométrica refleja mucho el sentido de la vida, además representa la perfección, el equilibrio, lo puro y estable. El círculo es el rey de los símbolos, fue usado en todas las culturas desde los comienzos de éstas por todo lo que representa y trasmite, desde el «Enso» palabra japonesa que define al círculo en la filosofía Zen, las coronas de los reyes o los nueve círculos del infierno de Dante. También para cualquiera de nosotros representa el eterno retorno al punto de partida, a veces es positivo, en el círculo virtuoso o negativo, en el círculo vicioso; en ambos casos en cada retorno al punto inicial la situación se ve incrementada en lo positivo como así en lo negativo. Visto así pareciera que una vez dentro de un círculo no se podría salir, pero resulta que el ser humano está en permanente cambio y aunque vivamos cien veces la misma circunstancia nunca nos encontrará iguales. Nuestro pensamiento que da forma a la personalidad es como de plastilina que a cada estímulo externo o interno modifica su forma, a veces apenas perceptible, por lo cual si estuviéramos en una calesita, cada paso frente a la sortija nos encontraría distintos. Ésta capacidad natural es extraordinaria para nuestra vida ya que nos libra de la eterna pesadilla de circulo indestructible, aún el virtuoso y perfecto sería dantesco ya que privaría al ser humano del libre albedrío y el ser humano encerrado, aún en la perfección no sería feliz. Tomar conciencia que cambiamos, que no somos los mismos a cada instante nos permite encarar la vida con renovada esperanza cada mañana, lo que ayer no fue, salió mal o no pudimos, hoy podemos empezar todo nuevamente, pero no empezaremos de cero, ya tenemos experiencia y no somos los mismos. Como todo símbolo, el poder será el que nosotros le asignemos, nada hay más poderoso que pensamiento que le da forma al deseo, al valor, al amor y a todos los sentimientos que gobiernan nuestras vidas. Aunque la magia del círculo es poderosa y genera un estado hipnótico en las mentes, no sería muy aconsejable entrar el él, Dante Alighieri en «La divina comedia» (obra cumbre de la literatura italiana) representa todos los vicios y pecados del hombre en nueve círculos donde cada uno recibe su merecido castigo. Dante pasa a través de la puerta del infierno, que tiene una inscripción cuyo texto dice: «Es por mí que se va a la ciudad del llanto, es por mí que se va al dolor eterno y al lugar donde sufre la raza condenada, yo fui creado por el poder divino, la suprema sabiduría y el primer amor, y no hubo nada que existiera antes que yo, abandona la esperanza si entras aquí»
Raúl H. Cerdeira
raul.cerdeira120@gmail.com

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