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Archivo: Abril 2018

Costumbres en Pascua

Las costumbres que rodean a la celebración de la Pascua han ido pasando a través de las generaciones hasta la actualidad, practicadas en muchos países e inclusive más allá de las creencias religiosas. Son muy esperadas las vistosas y masivas procesiones que se realizan en Semana Santa, donde las personas llevan imágenes o sostienen efigies de María y de Jesús, como forma de honrar al Sagrado Corazón. A la vez se va sumando gente y todos acompañan el dolor que sufrió María, seguido luego por el regocijo del Cristo resucitado.
El apetecible hábito de obsequiar huevos en Pascua está ligado al Egipto antiguo, donde se regalaban huevos pintados -huevos como signo de vida, y las pinturas a base de diversas plantas- el mejor regalo era aquel huevo que estuviese pintado con más originalidad y denotara mayor dedicación.
Así, se producían los intercambios que hacían felices a todos. La costumbre del Conejo de Pascua, se originó en las fiestas anglosajonas pre-cristianas, el conejo era el símbolo de la vida, con una fuerte asociación a la diosa Eastre, de la fertilidad, a la cual se le dedicaba el mes de abril. En tiempos de la muerte de Jesús, cuando éste fue depositado en una cueva, se dice que adentro había un conejo escondido y pudo observar a la gente que iba y venía llorando por la muerte de ese hombre; cuentan que el conejo se preguntaba quién sería la persona a la que llamaban Jesús.
Cuando Jesús resucitó, el conejo entendió que ese hombre era verdaderamente el Hijo de Dios y quiso avisar a todo el mundo que había vuelto a la vida, pero como el conejo no podía hablar, pensó en tomar un huevo, para mostrarlo cada persona, confiando en que comprenderían el mensaje como una revelación de que Cristo estaba con vida.
El conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos para recordar la Resurrección y la esperanza a todos los seres. Con el tiempo se comenzaron a hacer huevos de chocolate, a la vez que golosinas y dulces de variada forma a modo de regalo, y transportados en delicadas canastas, elaboradas muchas veces por las mismas personas. Lo que también causaba la diversión de los niños era esconder los huevos en distintos lugares de la casa o el jardín, para que ellos tuvieran que encontrarlos, entre risas y juegos, lo cual simbolizaba la búsqueda de Cristo resucitado.
Tengamos fe y miremos el cielo. ¡Felíz Pascua!
 
Cristian Gentile

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