Editorial


 
Periódico PENSAR - La tapa
 
SUPLEMENTOS


Buscador
Archivo - Editorial
LA GRIETA ARGENTINA
Con anterioridad nos hemos referido a la situación que vivimos los argentinos con respecto a la «grieta» que nos divide. Ya dijimos que la misma se inició con el comienzo de nuestra historia, donde dos sectores pugnaban por, uno federal y regional y el otro unitario y europeizante. Sería importante saber que posición política tenían nuestros próceres, entre ellos Moreno, Belgrano, Güemes y San Martín. Conocer nuestra historia es fundamental para comprender el presente.
En la actualidad vemos como la sociedad, entre ellos, familias, han sufrido enojos, discusiones y separaciones que llevaron a la disolución parental en muchos casos. Considero que gran parte de esta grieta fue y es fomentada por un sector del periodismo que a través de acusaciones, insultos e informaciones faltas de sustento crearon en un sector de la sociedad una visión negativa hacia uno de los sectores. Un sector intenta defender sus convicciones e ideas con fundamentos, el otro, cegado por la desinformación y el odio, con improperios e insultos.
¿Cómo llegamos a esta situación?, creemos que mucho tiene que ver la educación y la información sesgada y malinten-cionada. Reiteramos entrar en nuestra historia y así comprender la realidad actual. Un sector de la grieta se acerca a lo colectivo e igualdad de oportunidades para todos, el otro apuesta por lo individual y oportunidades selectivas. Va a ser difícil conciliar posiciones, nuestra idiosincrasia se caracteriza por crear rivalidades de toda índole. Antes de perder amistades, disoluciones familiares y discusiones a los gritos sería importante ponerle un freno al desenfreno. Con estados alterados no se puede llevar a cabo un análisis objetivo, menos político. Lo que sucede no es rivalidad deportiva o religiosas. Tiene que ver con el destino de un Pueblo y una Nación. Sin verdadera educación, desinformación y odio no podremos resolver el problema de la grieta que nos separa y nos hace cometer errores al momento de elegir a nuestros gobernantes. Antes que arrepentirse por haber elegido mal, es mejor pensar previamente. Reconocer errores no es un signo de debilidad, al contrario es de grandeza. No reconocerlos o volverlos a cometer es de mediocres que prefieren vivir en una irrealidad que seguramente tarde o temprano los perjudicará como ya ha sucedido. No hace mucho tiempo, apenas 15 años atrás y con los mismos protagonistas financieros.


Editorial - Noticias Locales - Interés General - Notas Pensadas - Salud - Cultura - Deportes

Gastronomía - Guía de profesionales - Nuestra Ciudad - Contacto